Has venido a buscarme
Cuando entró tu pasión dentro de mi alma
La sentí como invierno en la tenue sombra
… mi corazón se agita… late muy fuerte…
Mis piernas desmayan y mis pies,
Parecen rocas dentro del inmenso mar.
¿Paralizada?… más que eso… inerte, sorprendida.
Cual áspera mi piel se congela
Ni la suavidad del sentimiento puede entibiarle,
Ni la esperanza de una palabra cercana,
Son solo reflejos envueltos en un halo de suspenso y delirio.
Ya todo parece desaparecer sin terneza
Y solo vives tú en mi pensamiento,
Mi sentimiento y la profundidad de mis entrañas,
Como si bailaras de felicidad en cada hueso,
Cada vena, cada nervio…
Ayer no estabas y hoy apareces
Sin previo aviso… lóbrega, inminente…
Me tomas con tus formas desmedidas
Y me hechizas con locura y sin piedad
Hasta convertirme en polvos y cenizas.
Cuando ya has abrazado mi ser completamente,
Me siento enamorada y satisfecha…
Me has convencido con leves susurros.
Suaves caricias y breves sollozos
A una entrega incondicional y tormentosa.
¿Qué me ofreces?… Alejarme del dolor y la tristeza,
Dejar a un lado la melancolía que me invade,
Y enterrar ese último aliento de pasión…
¿Y mi Soledad?… ¿También le has brindado compañía
y has embelecido con tu danza peligrosa?
Ella intenta convencerme de ceder a tu lujuria…
¡Eres hermosa bella Soledad!. Has sido mi musa y poesía
No quiero separarme ahora,
Has sido mi norte, mi vida y compañía…
¿Por qué me dejas sola?
Tu mirada honda y vacía ¿qué me dice?
Ya lo sé… me abandonarás también
Y me entregarás a sus brazos inclementes…
Brota el llanto indetenible de la despedida.
¡Pero si eras tú, bella Soledad, quien secaba
Mis lágrimas en noches de absoluta eternidad,
Aunque siempre muda e insensata.
Ya no más porque te has ido o,
Peor aún, te has quedado.
Ya no puedo verte, ni oírte, ni sentirte…
Ya me ha poseído por completo,
Me ha envuelto con el manto de su risa…
La pasión de su abrazo…
La magia de su goce…
¿Y mi corazón?… Ya no existe…
¿Adonde lo has llevado?…
Devuélvelo a este cuerpo que encadenas,
No lo arrastres a ese pozo de crueldades!
…Ya es tarde… ya no está…
El silencio profundo aturde mis sentidos
Y estoy tan cerca…Ya no hay aire,
Ha escapado por el rincón oscuro de mi inconciencia.
Mientras huye lentamente solo rezo…
Ya no siento, no pienso, no odio,
No amo, no existo…
He perdido esta batalla, te regalo la victoria,
Has ganado porque ya he muerto.
Autora: Carolina Sanchez B.
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Es hermoso compañera escritora.